05 febrero 2012

De camino a Blaak

Así se encuentra Rotterdam estos días.
Los canales grandes están casi congelados. Digo casi porque debido al paso de los barcos no llega a hacerse una capa homogénea de hielo, sino que parece un puzzle de hielo.


Patitos y cisnes sobre el hielo

Mirando el canal

Nosotros y Delfshaven de fondo

Bici holandesa esquiadora

Un primer plano

Estas fotos fueron tomadas de camino al mercado de Blaak. A la vuelta pensábamos parar a fotografiar un canal donde la gente saca sus trineos, sus patines de hielo y aprovecha que el canal está helado para pasar "una mañana sobre el canal".

Tengo que decir que no pude parar para hacer las fotos planeadas. Entré en un estado de congelación de manos y pies. Mi dedo meñique de  la mano no sabía si lo había perdido por el camino. Y yo que soy un poco hipocondríaca pensé que ese dolor no tenía que ser muy bueno. Puse quinta, me dejé a Salva por el camino y llegué a casa como un rayo para calentarme. Después de media hora delante del radiador volví a ser persona.

03 febrero 2012

Nieva


¡Ya tenemos la nieve sobre nuestros pies!



Puré de champiñones


Tengo que decir que no soy muy fanática de la cocina. Pero reconozco que me gusta mucho comer y sobretodo probar cosas nuevas.
Ayer hice este delicioso puré de champiñones. De acompañamiento unas alitas de pollo embadurnadas con especies árabes y puestas al horno. Estaba rico rico. Y todo muy sano!




Ingredientes: para 3 personas

Puré

- Champiñones  700 gr.
- 1 cebolla grande
- 4 dientes de ajo
- Caldo de verduras o agua. 1/2 l
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Arroz (una taza de café o un puñado)

Alitas

- 0,5 Kg de alitas
- especias moras
- sal

Elaboración

Se corta cada ajo en 4 trozos. Se echan  3 cucharadas de aceite en una olla y se ponen los ajos dentro. ( a fuego lento). Se corta la cebolla en trozos no muy pequeños y se echan con los ajos. ( Si se han dorado demasiado los ajos se retíran, simplemente es para darle gusto al aceite). Se deja hasta que se poche. 

Se limpian los champiñones, se cortan en cuartos y se echan junto con el ajo y la cebolla ya pochados para que se rehoguen antes de echar el caldo.

Una vez están listos los champiñones se echa la tacita de arroz, rehogar el arroz y echar el caldo. Más o menos tiene que cubrir los champiñones. Se añade la sal, al gusto de cada uno y se deja que se cueza todo junto a fuego medio. 

Cuando el arroz ya esté hecho o le falte poco se apaga el fuego. Se bate con la batidora y si  falta un poco de caldo se puede añadir un poquito más de agua caliente o de caldo. Y listo para comer!!

Las alitas se embadurnan con las especias y se ponen en una bandeja untada con un poquito de aceite para que no se peguen. Se introducen en el horno. Cuando estén doraditas por ambas partes se sacan y se sirven.

Y a disfrutar!




02 febrero 2012

Saint Jean D'arves

El domingo pasado llegué de un viaje a la nieve. Siete días esquiando en la estación de esquí Saint Jean D'arves. Francia.

Un viaje muy ansiado. Reservado desde el pasado noviembre. Organizado por la Universidad de Rotterdam. - Esto quiere decir que es más barato que si te vas por libre. 

Partimos desde Rotterdam el Viernes 20 de Enero. Grata sorpresa al subir al autobús. Amplio, con baño, venta de bebidas, asientos reclinables 160º ¡¡ como mínimo!! Si al de atrás no le importaba, podías inclinar tanto tu asiento hasta ser capaz de verle la perspectiva nadiral de su napia. También podías estirar tus piernas al máximo. Estaba claro que ese bus no era español.

Nos esperaba un largo camino. Solamente 14 horas.

Después de una larga noche con miles de posturas probadas, llegamos al lugar. 
Eran las 8 de la mañana. Un abrir de ojos y todo a nuestro alrededor estaba nevado. 

Hubo un problema: el bus patinaba en el camino. Media hora para poner cadenas y reanudar el trayecto.
El paisaje era precioso. Pude tomar alguna foto desde mi móvil. (La cámara la tenían nuestros amigos, que seguían durmiendo cual marmotas).

Vistas desde el autobús

Tras 2 horas de subida por las montañas llegamos al destino. Un poco desastre la organización del viaje. No teníamos apartamento hasta las 17 h. Eran las 11h. Al menos nos habían preparado un desayuno en el bar de acogida de todos los grupos esquiadores. Delicioso desayuno, tengo que reconocerlo.

Ya paseado el pueblo, tiendas y alrededores se hizo la hora de ir al alojamiento. Bonita casita dúplex de madera la cual sería habitada por personas de diferentes nacionalidades: Canadá, Alemania, Namibia y España. Idiomas predominantes: español (50%) e inglés (50%). Un inglés más rápido que la velocidad de la luz. Difícil de entender. Fácil de desconectar el audífono.

Domingo, primer día de esquí después de 10 años. 2 horas de clases. Superadas con alguna dificultad: miedo y posición errónea de mis rodillas.

Los días posteriores tenían la misma rutina. De mañanas esquí libre, clases, reencuentro con mis amigos (ya entendidos en el tema), picnic de bocadillos, chocolate caliente y vuelta a pistas.
Pronto solucioné la posición de las rodillas. Los seres humanos, a veces, tenemos la tendencia a hacer las cosas más difíciles de lo que son, verdad? Yo hacía una postura indescriptible que me causaba bastante dolor y la sensación de que en cualquier momento se me partía la rótula!

Los días en la nieve no solo fueron dedicados al esquí. Hubieron bastantes duchas relajantes, partidas de póker (ganadas y perdidas), cenorras, partidos de fútbol, siestas, compras, etc. Ah! y en el "maravilloso" bar VIE cervezas a 5 euros (sí un robo) además de que permanentemente hay música machaca y luces de discoteca. Da igual si son las 4 de la tarde. Allí tienen ganas de fiesta y obviamente de que te emborraches con sus magníficos precios. Un cero al bar VIE. Lo siento.

No hubo tiempo de aburrirse.

El collage que añado a continuación es un poco el resumen de la semana. 

Collage viaje a la nieve

Casas cubiertas por una manta de nieve. Estalactitas en los laterales del tejado (las cuales usábamos como hielo para los cubatas de ron. Que todo hay que decirlo: estaba malísimo).
Remontes eternos donde se te congela el cuerpo y se te atrofian las rodillas. Donde no te puedes poner cómoda porque si te mueves un poquito más de lo que toca, te la pegas.
Vistas increíbles por encima de la primera capa de nubes.
Estalactitas multiusos.
Esquiadora extremadamente cauta, extremadamente lenta y cagadísima de miedo y frío. (Esto del frío solamente en días nublados, que fueron pocos. Tuve suerte). Sí, esa soy yo. Con postura extraña de principiante. 

Siento que mi look de esquiadora no sea el más moderno ni elegante, pero: "ande yo caliente, ríase la gente". (o eso dicen).

Conclusión: volvería a la nieve pero con botas y guantes provistos de calefacción.

30 enero 2012

Apagón en la ciudad

Y de repente... ¡Puff! Pantalla negra del ordenador y luces en off. Son las 15:00h. Rotterdam se queda sin electricidad.

Todo el  mundo se asoma a mirar por las ventanas. Los niños de la escuela salen al patio. Está nevando.

(Falsas alarmas de retorno)

Arrimo el sofá al radiador para gozar de los últimos aires calientes que desprende. Me hago un chocolate caliente, me tapo con la manta y me dispongo a leer.





Ha pasado una hora y todavía la ciudad parece dormida. Solamente se escucha el silencio y algún que otro balonazo en la calle.

No quiero pensar una noche sin calefacción ni ducha caliente. Sí, todavía no me he duchado hoy. Filosofía contraria a: "No dejes para mañana...bla bla bla". Normalmente en mis tiempos de "paro forzoso", hago todo como y cuando me da la gana.

Ahora que no hay electricidad, lo único que se puede hacer es aprovechar para leer con la poca luz natural que entra por la ventana. Estaría mejor si fueran unos rayitos de sol, pero no hay tanta suerte.

La calefacción ya está tibia. No desprende más calor.

Muchas cosas me vienen a la cabeza.

¿Qué hacen aquellos que no tienen este magnífico fenómeno físico? 

Conexión con el mundo, cero.
Calefacción, cero.
Neveras, lavadoras y demás electrodomésticos, también cero.
Chorro de agua caliente continuo, cero.

La colada a medio terminar. Emails sin enviar. Conversaciones cortadas.

Y fuera sigue nevando.

Es curiosa la manera en la que nuestra vida depende de la fantástica electricidad.

Gracias Faraday por hacernos la vida cotidiana más fácil.

16:37 h ya hay luz en la ciudad.

17 enero 2012

Kinderdijk

My feet

This picture is a summer at Kinferdijk



Kinderdijk is a nice village 16 km from Rotterdam (Holland). You should make this trip if you come to The Netherlands.

Bla Bla



Todo el mundo tiene un rincón donde reunirse con sus amigos. 

Mi rincón preferido es "El Bla bla", así le llamamos mis amigas y yo. 
Es una cafetería situada en la zona de honduras, en Valencia.

La primera vez que entré allí me hechizó. 

El primer impacto al cruzar la puerta es de un lugar oscuro y recargado. Pero una vez dentro, lo sientes como un ambiente cálido, íntimo y tranquilo. Es una cafetería universal que se ajusta tanto a grupos, parejas como a familias. 

En el Bla Bla predomina el color granate, todo decorado con mobiliario clásico de madera oscura y las paredes repletas de fotografías estilo retro.

Detrás de la barra (también de madera) se encuentran dispuestas un número infinito de botellas de innumerables licores, de diversas formas, colores y tamaños. Todas ellas están expuestas en una gran y extensa estantería también de madera. 

La barra se esconde debajo de incontables platos, vasos y cuencos donde ellos sirven los frutos secos. A menudo te obsequian con un bol repleto de cacahuetes, altramuces, kikos, pipas, pipas de calabaza y galletitas, que a pesar de no tener hambre, el vicio que te provoca es inmenso. 'Non stop' hasta que en el cuenco solamente quedan restos de sal, que con el tiempo desaparecen pegados en un dedo anónimo.


La música suele ser tranquila y siempre en un segundo plano para no tener que forzar tu garganta y sin que tengas que afinar tu oído. Es el mejor sitio para conversar con amigos. Eso sí, te arriesgas a que el camarero sea sabedor de toda tu vida. Su presencia siempre se deja caer a tus espaldas en el momento más interesante de la historia.

Todas sus mesas sostienen un portavelas de vidrio de color rojo con el que puedes juguetear y a la vez entibiar tus manos heladas mientras lo acaricias. 

La luz es tenue, lo cual le da un toque más personal. La cafetería tiene dos niveles, el bajo a nivel de la calle y un pequeño altillo con cuatro mesas y dos sofás, uno en cada parte. A este nivel se accede por medio de unas escaleras de madera que se quejan y vibran al son de tus pasos.
Personalmente, es el rincón que más me gusta del local. Donde a la vez que charlas puedes mirar por la ventana y observar a través de la barandilla a la gente que está en el piso de abajo, también dialogando.

Sus precios son estándar. Ni caro ni barato, pero el entorno merece la pena.

De todos los productos que ofrecen, me quedo con el zumo número doce. "Yo quiero un 12, Diego". Tengo que decir que las últimas veces que fui no cumplí con mi pedido. Mi economía me advirtió que no eran tiempos de caprichos. Mi otra opción es una coca cola, pero "normal", eso sí.

Los camareros son muy amables, aunque nosotras tenemos un don especial para sacarlos de sus casillas. Llegamos dos y nos acomodamos en una mesa de 2,3,4 personas a lo sumo. Conforme va pasando la tarde el número de personas va in crescendo. También crece el número de sillas: 5,6,7...enterrando poco a poco la mesa redonda y pequeña cubierta de vasos, paquetes de tabaco, móviles y el bol de frutos secos ya vacío. Esta situación enerva a nuestros camareros.

Sin ser consciente de que las manillas del reloj siguen su paso, es hora de regresar a casa. Después de una tarde de palique con tus amigas entre picoteo de frutos secos, trago y trago y algún que otro cigarrillo, tu mente está despejada y lista para volver a tu casa y continuar con tus obligaciones y responsabilidades.

Ir al bla bla es una rutina que echo de menos. 

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